Se trata de una vivienda tipo ático en Madrid, situada en un edificio residencial y con una superficie total de 125 m². El ático, recién adquirido por nuestros clientes —una pareja con una hija de 8 años— no respondía a sus necesidades ni a su estilo de vida, por lo que nos encargaron un proyecto integral de interiorismo y reforma para transformarlo en su nuevo hogar familiar.
Para toda la vivienda seleccionamos un pavimento continuo de madera de roble, que aporta calidez y coherencia visual, excepto en la cocina, donde decidimos mantener el suelo porcelánico existente.
La zona de día, que integra recibidor, salón, comedor y cocina, se concibió como un espacio abierto y fluido, pensado para favorecer la convivencia familiar y la comunicación diaria.
La cocina con isla central combina mobiliario en blanco y madera de roble, grifería en latón y una generosa isla con taburetes y lámparas colgantes, convirtiéndose en el centro social de la vivienda.
Aunque la familia deseaba una conexión visual entre cocina y salón, también necesitaban la posibilidad de cerrar el espacio cuando fuera necesario. Por ello diseñamos una cristalera con puerta corredera, que actúa como elemento divisorio entre cocina y salón comedor, manteniendo la continuidad estética tanto abierta como cerrada.
El diseño curvo de la cristalera se prolonga hasta el recibidor, donde diseñamos una consola curva y un armario a medida, generando una transición elegante entre los espacios.
En el salón diseñamos un mueble de televisión a medida con estantes, de líneas sencillas y discretas. También incorporamos una consola tras el sofá, que funciona como elemento separador entre salón y comedor.
El comedor se organiza alrededor de una mesa de roble natural, acompañada de lámparas colgantes diseñadas por el estudio, creando un espacio social acogedor para reuniones familiares. La paleta cromática de estas estancias combina tonos neutros con acentos en ocre y azul, aportando equilibrio y personalidad.
Junto al recibidor se encuentra el aseo de cortesía, donde revestimos las paredes con cerámica tipo friso combinada con papel pintado de motivos vegetales. Diseñamos un mueble de baño a medida en madera de roble, acompañado de lavabo de piedra natural y grifería en negro, creando un espacio pequeño pero con gran carácter.
El dormitorio infantil incluye zona de descanso, almacenamiento y área de estudio. Aprovechamos la cama nido con cajones y el escritorio existente, complementándolos con estanterías a medida, un aplique de pared y papel pintado de carácter alegre.
El dormitorio de invitados destaca por un papel pintado de efecto textil, que aporta calidez y textura al espacio. La paleta cromática en ocre y rosa empolvado se complementa con apliques en negro, que añaden contraste y carácter.
En el dormitorio principal predominan los tonos neutros, mientras que los textiles en azul intenso aportan el toque de color. El papel pintado de diseño sutil refuerza la atmósfera serena del espacio. El cabecero tapizado se acompaña de amplias mesitas de noche en madera de roble con gran capacidad de almacenaje, y sobre ellas ubicamos lámparas colgantes que aportan calidez y equilibrio visual.
Este dormitorio cuenta además con un vestidor independiente de planta rectangular, que permite organizar el almacenamiento de forma eficiente.
El baño principal se diseñó con una base neutra y luminosa. Incluye un mueble lacado a medida, lavabo tipo bol en porcelana decorada, espejo de gran formato y grifería mural en latón. La iluminación del lavabo se resuelve mediante apliques decorativos, que aportan carácter al conjunto.
Como en todos nuestros proyectos, diseñamos una iluminación cuidadosamente estudiada, pensada para crear ambientes cálidos y confortables, generando una sensación de bienestar y un hogar en el que apetece estar.